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Imágenes del IX Encuentro de Bolillo
Mar del Plata 2011
Véalas en mayor tamaño directamente en Picasa pulsando el icono en el
ángulo abajo a la derecha de este visor.
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26
de noviembre
Centro de Castilla y León
Abierta la inscripción hasta el 18 de
noviembre de 2011
Valor de la tarjeta 80 pesos ($80.-)
Depósito en Caja de Ahorro del Banco Francés nº 094/0012529/8
a nombre de González María del Carmen
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El almuerzo se realizará en el Restaurante La Piazzetta,
sito en San Luis 1652 (Plaza San Martín) a las 13 horas,
con el siguiente menú:
Entrada:
Brusquetas y rabas
Plato Principal:
Blanco de ave en crema de puerros
o
Lasaña a
la boloñesa
Postre:
Almendrado Charlotte
Bebida s:
Agua mineral
Villavicencio, gaseosas línea Coca Cola, vino Xero o
La Consulta Roble. Canilla libre.
Copa de champagne
Precio por
persona $ 80- |
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El Grupo de
Encajeras Marplatenses
comunica su
próximo IX
encuentro nacional e internacional
de Encajes de Bolillos
para el 26 de noviembre de 2011
en el Centro
de Castilla y León de Mar del Plata

El Encaje de Bolillo
Desde la antigüedad el hombre, y la mujer, han
querido siempre embellecer sus vestimentas. Las primeras habilidades, únicamente
manuales, con el empleo de agujas o palillos, se remontan al comienzo de nuestra
civilización occidental, en Asiria, y especialmente en Egipto. Más tarde
Grecia acaparró la hegemonía, desde donde el encaje se difunde rápidamente por
todo el mediterráneo, precisamente en el sur de Italia, la Magna Grecia, y el
naciente y floreciente mundo árabe musulmán que desde el siglo VIII expande e
implanta su cultura en Sicilia, en la península ibérica, desde aquí a Flandes
(actual parte de Francia, Bélgica y Holanda) y más tarde por el norte de la
península itálica. Sin embargo los descubrimientos arqueológicos evidencian la
existencia de tejidos a manera de encajes en tiempos remotos, tal como
ajuares funerarios descubiertos en muchos esqueletos en la Cueva de los
Murciélagos en Albuños cerca de Granada.
La palabra encaje aparece alrededor del siglo
XVI con el significado de "labor tramada, encajada entre dos telas". Su edad de
oro fue el periodo entre el siglo XV al XVIII donde todas las clases sociales
participaron en las grandes realizaciones y usos de hermosos encajes, sea como
pasamanería, sea con adorno en las prendas de vestir y como elemento de
transacción comercial entre los países prósperos y vecinos de aquella época
renacentista. Pero, he de aquí, que por un motivo que no tengo investigado y que
me gustaría saber, Felipe III, inmortalizado por Velázquez en un soberbia
pintura expuesta en el Prado, prohibió el uso de blondas (encaje de seda de que
se hacen y guarnecen vestidos de mujer y otras ropas) y encajes, destruyendo el
comercio y la centenaria tradición. Y si eso fuera poco, Carlos II, en 1667, abrió
las puertas a la importación indiscriminada (la historia tiene siempre
antecedentes). Más tarde, durante el advenimiento de la era industrial,
siglo XVIII, los encajes de bolillos se vieron amenazados por las poderosas
máquinas de tejer capaces de reproducir fondos que posteriormente se terminaban a
mano, también al comienzo del siglo XIX, un mecánico francés de
Lyón, Josep Marie Jacquard (1752-1834), aporta a la máquina de tejer un
sistema de selección de agujas que permiten reproducir en el tejido líneas y figuras de todas
clase y distintos colores, y dieron el golpe final. Todas esas contrariedades llegaron a detener
casi por
completo el desarrollo de los encajes.
Los tiempos de
esplendor del bolillo son todavía muy tibios. Las laboriosas encajeras de antaño
ya no dedican sus tardes en comunes lugares a la charla, a mover palillos en
infinitas torsiones, cruces, trenzas, etc. Pero el hombre cuando casi se hace
ceniza, es capaz de resurgir, en este caso reconsiderando los valores y la
vigencia de las tradiciones, arquetipos de nuestra historia.
Efectivamente, y
hablando de lo nuestro, de este hermoso aflorar de la tradición del encaje de
bolillos en nuestra ciudad, tenemos que agradecer a la Xunta de Galicia por haber
sugerido e impulsado en tan lejana latitud, al Centro Gallego de Mar del Plata,
y en designar a la señora Josefina Martínez Carril como primera profesora de
encajes de bolillos. A impulsar estos gratos acontecimientos obró el entusiasmo de
las señoras integrantes hoy de la
Agrupación de Encajeras que a su vez se conectan con otras entidades de La
Argentina. Con el auspicio de otras encomiables instituciones
españolas, catalanas, leonesas, etc. se han formado otros grupos tan laboriosos y
entusiastas en La Plata, Buenos Aires, Balcarce, Rosario y Córdoba.

Clase semanal de bolillo en Mar del
Plata en el amplio salón Rufino Inda del Centro PSD de la ciudad.
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Centros en
Argentina

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Centro de Castilla y León
H.
Yrigoyen, 2067
7600
Mar del Plata |
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Formulario de contacto
El
Grupo de "Encajeras Marplatenses" está
integrado por:
Irma Araki María del
Carmen González Yolanda
Baretta
Elba Comte Elsa Rodríguez
Anamaría Fritzsche
Carmen Sobral Agustina
Falcón Ángela García
Josefina
Martínez Carril Olga Boga Elena Resnisky
Alicia
González María Laura Pacheco Katy
Esther
López de Maturana
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En La Plata
El Casal de Cataluña
Calle 170, n. 529, entre 42 y 43
1900 La Plata
Profesora
Mónica Montes
monprat@datafull.com
Tel. 0221 470 8828 |
En Buenos Aires
Profesora
Inés Fernández
inestfernandez@yahoo.com.ar
Tel. 4797-4742
En Rosario
rosario@centrecatala.com.ar
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Información de contacto
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